Aún estoy con la sonrisa en los labios después de la experiencia vivida en Paüls, en el corazón del Baix Ebre. No hay nada que me llene más que ver a un pueblo volcado y con tantas ganas de pasarlo bien.Compartimos un almuerzo fantástico con un público de lo más variado: desde los más pequeños con los ojos bien abiertos, hasta los más grandes con la carcajada a punto. Desde el primer minuto, la energía fue increíble.
El espectáculo fue una mezcla de todo lo que me apasiona:
• Magia de cerca y de escenario que dejó más de un boquiabierto.
• Humor y monólogos para digerir el almuerzo con una buena dosis de risas.
• Y, sobre todo, una participación del público de diez. ¡Sin su complicidad, nada de esto habría sido posible!
Es un privilegio actuar en entornos tan acogedores de la provincia de Tarragona. Ver cómo la gente se divierte en serio y se olvida de todo por un rato es la mejor recompensa para un artista.
Gracias, Paüls, por la acogida tan calurosa y por hacerme sentir como en casa. ¡Nos volveremos a ver pronto!